Vistas de página en total

domingo, 10 de enero de 2016

viernes, 8 de enero de 2016

SERA HORA DE…..


Sandra Queraltó
"Mi Consejo es que te largues.
Que te largues. Quizás a otro lugar, a otro corazón, a otros labios, a otro país, a otra casa, a otro trabajo. Que te largues, y que te largues lejos.
Lárgate de lo que te hace sufrir, de lo que ya no te hace feliz, de lo que ya no usas. ¡Que te vayas! De lo que sobra, de lo que no te empuja hacia adelante, de lo que no brilla y tiene un sabor amargo. De lo que no te aúlla dentro como mil bocas de lobo en mitad de la noche.
Que te empeñas en quedarte donde ya no sientes nada, por el 'tal vez', el 'ojalá', el 'y si mañana'. Lloriqueando por los rincones, junto a corazones mohosos, escupiendo -y esculpiendo- lágrimas y haciendo malabares con un dolor que ya no te pertenece.
Porque sí y porque no vamos a engañarnos a estas alturas. Que nos faltan pelotas y nos sobran motivos para largarnos. De aquí, de allí, del 'ya veremos', del 'quizás más adelante'. Que no nos alejamos porque no (nos) queremos y porque estamos hechos de piedra en lugar de precipicios.
Impregnados en silencio, en condescendencia nuestra y ajena, de conformismo y de pasado. En asistencialismo autocomplaciente.
Que te repito: que te compres el billete, que dejes el vacío y que vivas. Que te alejes. De él, de la sombra de tu sombra, de la opinión de la masa, de las preguntas intrusas, del silencio dilatado, del veneno y los estómagos llenos. Que busques y que encuentres.
Porque si te quedas, si finalmente decides que no te largas y te quedas, porque prefieres estar inmóvil esperando sin conciencia y sin supervivencia, arrastrada y exhausta quejándote de lo que no te gusta, entonces te mueres y de ahí ya no sales. ¿Has visto cuántos muertos siguen respirando?
Te mueres y te pierdes. Te pierdes y te perdemos. Y nos perdemos tu risa, tus ganas, tus vísceras y tu latido. Te perdemos aullando. Te perdemos sumando amor a este universo. Te pierden los árboles que gritan mientras arden. Te pierden los que nada tienen que perder. Te pierden todos a los que dejamos luchando solos. Mientras preferimos seguir ahogados en quejas y tristezas. Sembrando la peste. Oliendo a lejía.
Este 2016, ¡lárgate!. Esta vida ya no te pertenece.
Búscate una vida que vuelva a ser tan intensa y apasionada como tú".
Maria Hidalgo.
Adaptación de un texto de Natalye Carbayo.
Del mur de la Wadia N- Duhni que l'ha tret del de la Cris Sokhɳa Mariama Emoticón wink

lunes, 4 de enero de 2016

VIAJE POR LA VIDA


A veces, vuelo.
Sucede durante pocos segundos. Es casi una sensación, una sacudida que me acaricia y me hace sentir que puedo con todo.
Me pasa cuando estoy harta y decido que ya no acumulo más rabia y vacío la mochila de horrores y chismes perversos.
Cuando estoy en el tren, mirando por la ventana, y el mar salpica las rocas y me doy cuenta de que hay mucha belleza que no abarcan mis sentidos. Y al volver la vista, mis ojos chocan con los de una niña que ríe y lleva zapatos rojos.
Vuelo cuando pido perdón por uno de mis millones de errores y al otro lado encuentro comprensión y caricias. Cuando me doy cuenta del poder que tienen las palabras y del que tenemos todos al usarlas sin saberlo.
Me pasa cuando escribo. Cuando cuento historias raras y alguien las lee y me dice que se ha emocionado o me da las gracias cuando soy yo quién debería pasar una eternidad agradecida por el gesto.
A veces vuelo cuando miro atrás y recuerdo que pude y que insistí a pesar de que hubo momentos en que tenía una necesidad inmensa de tirar la toalla. Me veo fantástica y me da esperanzas para creer que todos, cuando queremos, somos maravillosos.
A veces vuelo mientras lloro porque puedo transformar el dolor en magia.
Vuelo si amo y, como amo mucho, vuelo sin parar. Vuelo durante los abrazos de más de seis segundos y con cualquier tipo de beso deseado y buscado. A penas levanto un milímetro del suelo, tal vez ni siquiera eso, pero noto como mis pies flotan y el aire se llena de oxígeno y una euforia densa me cubre el pecho.
Vuelo y, cuando vuelo, el corazón se me acelera y el pulso escribe notas en mi cabeza para que cante sin abrir la boca y baile sin moverme apenas…
Cuando camino un rato, puedo volar. La soledad me invade y todo a mi alrededor se vuelve lento y mientras yo doy un paso el mundo está quieto y puedo metérmelo en el bolsillo.
Vuelo si sueño despierta y el deseo de tocar ese sueño es tan intenso que las lágrimas de ilusión por imaginarlo inundan mi rostro cansado pero acelerado de tanto inventar…
Vuelo si pongo paz y si cierro heridas. Vuelo si alguien a mi lado puede volar o es capaz de creer que yo pueda.
Vuelo cuando la bestia me mira y sé que me quiere, a pesar de ser tan feroz que todo el mundo crea que va a devorarme las manos con las que la acaricio.
Vuelo si puedo imaginar que vuelo.
Vuelo si me quiero tanto que me perdono las erratas y dejo de culparme por no haber existido en una perfección imposible.
Puedo volar si puedo sentir. Si consigo mirar al abismo y pensar que voy a esquivarlo a golpe de conciencia. Si me noto tan elástica que doy la vuelta y me adapto al marco de la foto que me hago cada día.
Si me respeto a mi misma tanto que soy capaz de no reprocharme, ni medirme, ni recortarme. Si soy capaz de mirarme con ojos bondadosos.
Si me quiero y encuentro hermosa, vuelo… Si a pesar de estar muy cansada, pretendo insistir… Vuelo.
Si camino por un pasillo lleno de caras agrias y no me importa… Vuelo.
Vuelo cuando me lo juego todo, tanto si me equivoco como si acierto, porque lo que cuenta es la intención y el gesto…
Vuelo si estás a mi lado y me abrazas.
Vuelo cuando tengo tanto miedo que levanto la cabeza y sigo adelante para no darme cuenta de que lo tengo y no quedarme paralizada. Cuando admito que tengo miedo y soy capaz de decirlo en voz alta.
Vuelo cuando no oculto de mi esencia y me atrevo a mostrarla. Cuando mi imprudencia supera mis complejos, cuando me arriesgo a perder y pierdo y me miro a la cara.
Vuelo cuando no me avergüenza admitir que vuelo y hablo cuando muchos desearían que me quedara callada.
Vuelo, pero vuelo poco y vuelo corto aún, porque a menudo me preocupa demasiado perder el control y me ocupo demasiado en demostrar al mundo que valgo la pena… Y esa lucha por defenderme de un mundo, que en el fondo no me ataca como yo creo, me quita energía y me resta magia.
Vuelo bajo porque mientras vuelo no siempre me suelto ni confío en mi misma como merezco… Porque la cabeza se me llena de pensamientos funestos y se adueñan de mi ánimo.
A veces, vuelo. Es sólo un instante, y a menos de un milímetro del suelo, pero es tan grande esa sensación que casi me noto las alas.
Escrito por la escritora Mercé Roura
https://mercerou.wordpress.com/2015/07/04/a-veces-vuelo