Lo más valioso está oculto a nuestros ojos,
pero si tenemos el coraje para adentrarnos en este espacio, (el que no se ve),
descubriremos el origen de nuestras conductas automáticas y de nuestro potencial
oculto; sólo consiste en superar varios “filtros mentales”. Aferrarnos sólo a lo
que conocemos impedirá que nos adentremos en otros espacios de nuestra
evolución. Debemos enfocar nuestra atención en superar esa falsa identidad
llamada ego para reencontrarnos con quienes somos en realidad. No se trata de
convertirnos en alguien diferente de quien ya somos, sino de descubrir qué hay
realmente detrás de las palabras “yo soy”. Como dijo Einstein: la clave no es encontrar la respuesta a
viejas preguntas, sino en hacernos nuevas preguntas que nunca antes nos hayamos
formulado.
viernes, 2 de marzo de 2012
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